Entrevista con Luis Alvarado: “Hacer las cosas a contracorriente”

Sobre la música experimental

La idea de música experimental ha ido variando mucho con el tiempo, para mí la música experimental es esencialmente una música de procesos, digamos es la idea de John Cage de trabajar con algo que está permanentemente cambiando, trabajar con el tiempo, en realidad. La he visto siempre sólo como una técnica. En la actualidad, si bien estoy vinculado a estas músicas raras, por así decirlo, me interesa más pensar en un conjunto de gente interesada por hacer trabajo de creación con el sonido muy libre, muy influido por backgrounds muy diversos y que tengan la posibilidad de tener un espacio dentro del panorama de lo que podrían ser las músicas de creación, de investigación, como se les quiera llamar. En ese sentido para mí, en la actualidad el espíritu que tenía la música experimental en los años sesenta o que ha tenido por muchas décadas, yo lo defino en la actualidad como todo tipo de propuesta musical contrahegemónica que busca romper cualquier tipo de status quo, de dominación, de hegemonía. Ese es para mí el espíritu de la música con la que yo me identifico en la actualidad. La que podríamos decir que para mí recoge el espíritu de lo que fue la música experimental.

Acerca de la escena experimental peruana

Yo creo que existe eminentemente una tradición de gente con intereses en la creación, de una perspectiva de investigación, de desarrollar un trabajo científico con el sonido, en muchos casos, sobre todo en los años sesentas. Ese espíritu ha estado muy presente por un contexto social en el país que ha hecho posible que todo tipo de fusión se tenga que dar porque es una sociedad muy diversa, de muchos choques, muy multicultural, muy compleja, muy desbordada. El contexto de Lima, sobre todo, hace que surjan proyectos así; es una sociedad muy desordenada, además. No se ha apaciguado eso. Evidentemente hay un momento en que aparecen unos artistas, dejan de trabajar, aparecen otros y aparecen otros y siempre hay cambios, ahorita hay mucha gente joven interesada en la música de experimentación. Me gusta que es una escena que se mantiene, a pesar de las dificultades que tiene la misma música para poder generar algún tipo de sustento, algún tipo de economía. Es esencialmente música que se hace por pura pasión. En ese sentido, la cultura de autogestión que hay en Lima me parece muy encomiable. Sin que se haya puesto alguna especie de rótulo, todos están acostumbrados al trabajo de autogestión, hay lugares autónomos, casas donde se hacen conciertos conciertos. se mantiene un espíritu de intercambio, de ir a conocer lo que hace otra gente. No es el dinero lo que se busca, sino que es otro tipo de intercambio, es un intercambio creativo que termina siendo más enriquecedor, en realidad, es bueno que existan esos lugares y yo veo que en Lima eso se da y felizmente eso mantiene la movida. De ahí, sin duda hay los problemas que hay en todos lados, no es que haya una gran infraestructura, no es que hayan muchos lugares adecuados para esto, no hay locales, no hay muchos festivales, sería bueno que haya más. Todo está centralizado en Lima, sería ideal que haya más actividad en provincia, la hay pero es una actividad que se hace de forma heróica. Y eso define mucho, esa palabra define mucho la música experimental en Lima es heróica y el hecho de ser heróica la hace ser experimental. Quizás si no hubiera ese factor, no sé si el espítiru de la experimentación sería el mismo. Sin duda que en otros contextos más favorables es posible que emerjan artistas de todo tipo de experimentación y que tengan tiempo para producir y creo que en Lima las cosas se dan de otra forma y creo que ese caracter le da a la escena una identidad de autogestión, de este heroismo muy estimulante y pienso que la gente está comprometida.

La música experimental en Latinoamérica

Lo que creo que debería mejorar es que los festivales, los encuentros, los espacios con infraestructura tengan más conciencia de la misma producción que hay en Latinoamérica. Lo he hablado con casi todos los directores de los festivales y yo sé que es difícil, es más barato traer a alguien de Europa que de Latinoamérica, es una razón tan complicada, que entiendo que la programación de muchos festivales de música experimental no tienen tantos artistas latinoamericanos como debería ser, siendo festivales que se hacen en Latinoamérica. En todo caso yo creo que falta mucha comunicación, o sea la hay, pero no es del todo eficiente, no es que tenemos una gran comunicación, no es que estamos realmente conectados, hay mucha gente que desconoce por completo lo que ocurre en muchos países. Eso es porque hay un problema de comunicación, de falta de una infraestuctura que haga posible ese tráfico de información  permanente y que cambie un poco el chip de decir escucho un disco o un artista que lo leí en Wire Magazine; pues también voy a escuchar a los que aparecen en este blog de esta ciudad de Sudamérica. Esencialmente, es un tema de falta de comunicación de falta de periodismo musical, de falta de crítica musical, falta de producción de pensamiento sobre la misma escena que hay en Lima o Latinoamérica. Creo que es lo que en gran medida nos distingue de lo que puede ocurrir en Estados Unidos o en Europa o en Japón que haya una producción de pensamiento en torno a estas músicas y eso permite cierta legitimidad o permite una mediación con el público. Yo creo que en Latinoamérica nos cuesta estar en contacto con muchas cosas que ocurren porque no hay esos mediadores faltan.

Fuera de los problemas de comunicación, eso no quita que hay mucho talento, mucha creatividad, hay factores culturales que obviamente nos distinguen de la producción de otros lados, como en general. Toda la producción está determinada por los lugares donde surgen. Nosotros tenemos en Latinoamérica, una actividad muy grande, muy compleja, muy distinta, muy cruzada con muchas cosas. Esa visión que se tiene de lo experimental abarca muchas cosas que pueden tener que ver con cosas de la radio, de poesía, muchas que pueden tener que ver con un lenguaje de oralidad, algo que sin duda está relacionado con su contexto. Creo que hay talento, hay una producción muy grande, sin duda. Hay gente que está logrando encontrar el camino de una profesionalización, lo que sin duda es indispensable en cualquier carrera musical por más radical que seas con tu música, tienes que profesionalizarlo si quieres que llegue lejos. Creo que hay un espíritu de gente que trabaja teniendo muchas cosas en contra y esa tenacidad es muy estimulante. Hay una variedad de músicas, a mí me gusta mucho lo que pasa en Latinoamérica. No sé cuáles serían serían sus principales virtudes, quizás: el hecho de haber aprendido a hacer las cosas a contracorriente.

Colectivos recomendados

Hay una comunidad interesante que surgió a partir de un colectivo de unos chicos de Arequipa que se llama Asimtria.org y ellos a través de internet, recuerdo hablaban en un foro de facebook de que sería bueno armar un festival, que sea en cada ciudad, que sea de intercambio, como de colaboración, para hacerlo posible entre todos y se hizo y ese evento se llama REUDO y se ha hecho en varias ciudades. Ese tipo de propuestas me parecen muy valiosas, se han hecho varios encuentros. Hay una tendencia, el perfil que suele ir es el de gente de noise, artistas sonoros que trabajan mucho con circuit bending, y cosas de construcción artesanal, de osciladores o que trabajan también con software libre. Es como ese el perfil de los artistas que están en torno a este evento o a estos festivales que son de Latinoamérica.

En Brasil hay un colectivo Dissonantes, feminista de música experimental que me parece muy valioso. Una de las chicas de ahí, Natasha, también dirige un festival que se llama Fime, que es como de música experimental. En Brasil hay todo un movimiento de experimentación muy importante.

Hay una comunidad clara en el mundo de la improvisación libre, con gente de Perú, Colombia, Argentina, Chile, México, que son una red, que se conocen viajan y tocan entre ellos y se conectan con más improvisadores de Estados Unidos y Europa y es toda una dinámica que me parece muy buena. Muchos de los mejores músicos que hay en Latinoamérica son parte de ese movimiento de improvisación libre.

Luis Alvarado (foto por Raul García).jpg

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