Me gusta pensar lo que hago como música increada. Como si dijese que hago música que se hace sola. Pero no se hace sola, hay un proceso creativo intuitivo: la intuición guía el flujo de los sonidos, el modo como se van conectando y transformando entre sí. El instrumento clave, el único indispensable en un proceso creativo tal, es el cuerpo. En mis trabajos confluyen, diría, todos los géneros, pero quedan deformados por el prisma del no-saber-hacer. El resultado suele ser ruidoso, pero nunca caótico. Creo que sólo el ruido nos puede salvar del ruido (lo que la industria llama música), en lo que liberamos de ataduras culturales nuestro ser musical, vibratil. Esa idea de liberación es lo que de algún modo da fundamento a mi obra.

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Por MUSEXPLAT