Por: Ricardo Arturo Chávez

El disco abre de una forma cinemática y electroacústica. Muy interesantes los pasajes a los que me transportó ‘Primate’. Los toques de clarinete y piano aportan detalles que crean unas texturas muy dinámicas, que me llevan a imaginar una película de ambientes oscuros, abiertos, expectantes, ciertamente distópica. Podría funcionar en alguna escena en un largometraje de ida y vuelta, que incluso juegue entre multiversos.

‘Bimate’ es un track que, con el juego de breakbeats y samples cambiantes, me lleva a un ambiente jazzero de este siglo, en el que los samples de voz y juegos de armonía otorgan una calidez que calma, pero a la vez te tiene en alerta, y eso me conecta con ‘Primate’. El sonido tipo Fender Rhodes que juega con el fondo metálico de caverna logra el efecto y me gusta cómo me deja cuando termina.

‘Trimate’ empieza lánguido, introvertido, me hace proyectarme dentro de las sensaciones de alguien que está en plena metamorfosis o recuperación de algún tipo. Un viaje interesante, que puede ser incluso tortuoso si nos ponemos en el lugar de quien dentro de esa metamorfosis recuerda, por ejemplo, estar dentro de una iglesia o culto, para seguir viajando o divagando por recuerdos que bien pueden ser tipo ‘Enter the Void’, el tema funciona también como planeador, imposible no acompañar al protagonista de esta evolución desde el uno hacia tres hasta el mensaje final, que deja claro las intenciones del autor, más que del “paciente”. Nos ayuda a aterrizar también, recoge la red en la que nos pescó desde que decidimos hacer play.

Chango Dadá logra en este tríptico una travesía por varios estados de ánimo y atmósferas super interesantes, muy dispares y que lograron que tenga una inmersión inesperada y que no me soltó en ningún momento, y a alguien con la atención dispersa como yo, eso le viene bien. Se agradece siempre.

Fecha de salida: 6 de mayo de 2021

Por davidyv