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Reseña de Meridian Brothers: Paz en la tierra

Por: José Gallardo A.

¿De qué deben hablar los discos de música hoy en día? Me siento a escuchar este nueva placa, me provoca inmediatamente un recuerdo, el hombre del subsuelo, el protagonista de la novela de Fiodor Dostoievski “memorias del subsuelo”, también siento a Bartleby “el escribiente” cantando en el tono grungeNato de Eblis Alvarez. Siendo un poco más literal en el asunto, es sentir a un hombre común cantar y pues, ¿de qué va cantar? no va cantar de lo que habla Margarita Rosa de Francisco en twitter con Vargasvil o ¿si? Va hablar de que Teusaquillo está muy inseguro (y muy seguramente no por los que dice la alcaldesa que son) que al que sabe artes marciales, le puede ir mal, de eso va hablar, entre otras cosas.

También eso puede que se note en la música, digo esa es la idea entre el contrato de la voz y la música, una parte es que suene bacano, chic, encantador y que produzca un poco de emoción/magia en el oyente. Otra muy importante es que logre una buena elisión y logre expresar lo que las palabras no logran expresar por sí mismas.

Y aquí es donde encuentro otra relación con el sujeto de Dostoievski, es un sujeto cansado, un poco le cae bien el bpm del vallenato, las armonías que pueden ir fácilmente de lo modal a lo tonal, sin necesidad de guiarnos siempre por la eterna quinta de dominante, otros grados en forma de acorde, pueden producir mayor o menor disonancia, y por ende, mayor o menor tensión en el discurso sonoro. Cada uno de ellos es funcional dentro de su universo, no necesitamos la misma tensión en “En teusaquillo te pueden partir la cara” donde la mayor fricción en ese ámbito lo notamos en el corillo, que en “pensando en mi morena”, donde la búsqueda por hacer un bajo walking con un riff vallenatero de western genera otro contexto, donde la pregunta está en los pensamientos de Eblis y las resoluciones en un gran acorde disonante en sus alter-egos cantante que responden “y yo pensando en mi morena”.

Se diría entonces, que cierta poiesis es sugerida en el contrato musical, una que trata de refrescar el discurso del Vallenato, ya muy centralizado en fusionarse con otras cosas, ya que eso le dio resultado antes; pero, la búsqueda es centrándose en la tradición misma, es decir un acto autopoiético de resignificación sonora.

El resultado de dicho laboratorio musical, puede ser interesante solo por el recorrido musical y sonoro de los dos hacedores, Iván Medellín es un músico que ha demostrado arriesgar tanto dedos como oreja en la búsqueda de nuevas posibilidades expresivas, y Eblis Álvarez no necesita mucho para hacerle presentación en el ámbito de las palabras riesgos al lado de música, aunque siempre asegura estar trabajando sobre formas clásicas y materiales prestados. Esto lo solían decir muchos vanguardistas del siglo XX, Schöenberg entre ellos.

Sobre el discurso político, es muy importante resaltar el abandono al antropocentrismo como figura filosófica predominante, es decir, Álvarez y Medellín aseguran que la humanidad esta en sus últimas y debería de dejar de darse tanta importancia, pues en términos de galaxia, la humanidad ya va de salida. Esto, además de asegurarnos que es innecesario estar tanto tiempo pegados a un celular, el cual solo nos da más vanidad como el espejito aquél del mito aquél, tan ancestral, como los modos griegos.

En mi universo cotidiano, el Vallenato siempre será una música muy polémica, pocas veces he logrado disfrutar de ella, y la verdad, no estoy seguro de haber disfrutado de este disco, pero si he aprendido cosas nuevas. En términos de instrumentación, es llamativo ver como le hacen espacio en términos de registro y timbre a la voz de tarro y en el registro medio bajo de Eblis, este artilugio lo lograron o grabando lo bajos con una guitarra o tocando solo en el registro alto del mismo, a parte, el acordeón suele ser muy punzante y siempre dispone sus acompañamientos entre la secciones medias agudas.

Toda la percusión no guarda mucha variación, parece incluso programada en la AI que usa Álvarez para hacer percusiones. Pero muy seguramente fueron instrumentistas reales, junto a máquinas programadas con samples del set vallenato.

Es curioso para este escucha, no sentir una suerte de curva, es más bien una escucha desértica, donde cada cosa va llegando como se va, en el aire.

Fecha de lanzamiento: 17 de septiembre de 2021.

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